martes, 28 de octubre de 2014

Reseña - El Rey trasgo
La ciudadela y la montaña

La primera vez que vi a Alberto Morán Roa, el autor de esta saga, fue durante la presentación de Títeres de sangre, el segundo volumen de El Rey Trasgo. Evidentemente, no iba con intención de comprar ese libro (ya que no tenía el primero) y, lo admito, tampoco tenía mucha intención de comprar el primero. Aunque las novelas de fantasía fueron las que me empujaron a comenzar con la lectura, hace ya como tres décadas, lo cierto es que salvo raras excepciones, las últimas que había leído de ese género no me habían terminado de convencer.

Así que ahí me planté, en la librería Antonio Machado, sin ninguna intención de aumentar mi colección de libros por leer.

Resulta difícil conducir la presentación de una segunda parte, sobre todo de una saga, cuando parte del auditorio no ha leído la primera. ¿Sería capaz de lograr hablar de su libro sin destripar el primero?

No solo lo fue, sino que además la presentación estuvo amenizada con un amplio muestrario de ilustraciones de personajes. A esto hay que añadir que este autor tiene una forma de hablar que, me dije, necesitaba ver cómo se trasmitía al papel. Y, de esta forma, acabé con un ejemplar de La ciudadela y la montaña.
¿Qué encontramos entre sus páginas? Alternando capítulos, y con algunos saltos temporales (que no resultan complicados de seguir), Morán Roa nos habla por un lado de la Ciudadela, un baluarte volador poseído por tres naciones, con el suficiente poder destructivo como para acabar con el reino de Kara, que está conquistando y asolando la región. Una roca flotante que, eventualmente, generará una lucha de poder por su control.

En los capítulos de la Montaña, por otra parte, seguiremos los pasos de Tobías. El descubrimiento de un diario le llevará a ser consciente de la existencia de unos trasgos en los cercanos Picos Negros, mostrando también al lector la existencia de quien será probablemente el personaje más importante de toda la saga, el Rey Trasgo: la mano que ha puesto en marcha diversos acontecimientos decisivos para el futuro de toda la humanidad.

Con una prosa muy cuidada, una trama cuya intensidad va aumentando progresivamente mientras avanza la historia y unos protagonistas bien definidos (en especial Kaelan, en la Ciudadela), El Rey Trasgo – La ciudadela y la montaña es un libro que no defraudará a los lectores de novela fantástica. Por mi parte, yo estoy deseando ponerle las manos encima a Títeres de sangre para ver si el autor es capaz de mantener el interés que ha generado con el primer libro.

Os dejo AQUÍ el enlace a la versión digital del libro (también lo encontraréis en papel a través de Amazon, además de en vuestra librería habitual).

Por último, os pongo la sinopsis del libro, que es ciertamente intrigante.



Han pasado ocho años desde que el imperio de Kara desapareció, convertido en polvo añil por un poder que escapa a toda comprensión.

La Ciudadela, silenciosa guardiana de la paz gobernada por tres naciones, vigila los reinos del hombre navegando los cielos.

En un pueblo del frío norte, dos amigos descubrirán un libro vinculado a un enigma del ayer y a un hombre entre la vida y la muerte.

Nacido de la pluma de un poeta, les descubrirá los secretos que moran en las montañas a través de una historia en la que conservar la vida vale más que conservar la humanidad.

El mundo apura sus últimos latidos...

Y en la cima de los Picos Negros, contemplando el paso del tiempo entre delirantes pensamientos, el Rey Trasgo aguarda el momento de construir sus sueños a partir de sus cenizas.



miércoles, 20 de agosto de 2014

Relato - Por un calcetín

Sergio cerró la puerta tras de sí. El trabajo estaba hecho, y ya solo quedaba una tarea más por realizar: encontrar el maldito calcetín rojo. No iba a ser sencillo, teniendo en cuenta que ese color era el predominante en toda la casa.

Al menos, después de que él llegara.

Estiró la pierna izquierda para esquivar una de las múltiples manchas de sangre y consiguió por fin alcanzar la pared opuesta sin pringarse los zapatos. Ni rastro en la sala de ese calcetín, aunque le pareció ver una pila de ropa amontonada en el cuarto cercano. La habitación de la esposa. Con un par de largas zancadas se situó junto a la puerta y echó un somero vistazo al interior.

Su mirada se detuvo un par de segundos sobre el cuerpo inerte de la mujer, antes de continuar vagando por el lugar. A los pies de la cama se hallaba un pequeño cesto que había pasado desapercibido para él cuando entró por primera vez. Tampoco era extraño que no prestara atención; sus prioridades en aquel instante eran otras.

Los últimos pasos fueron más descuidados, lo que propició que sus —hasta ahora impolutos— zapatos recibieran dos o tres pequeñas salpicaduras de sangre. Ignorándolo, comenzó a buscar entre las prendas amontonadas hasta que, varios minutos después, logró sacar de allí su premio.

El calcetín rojo.

Era un calcetín pequeño, con una pequeña estrella blanca en un lateral. Un objeto que no veía desde hacía varios meses… Concretamente, desde que su hija desapareció. Verlo allí, amontonado junto a Dios sabe cuánta otra ropa perteneciente a innumerables víctimas más, era la prueba definitiva que necesitaba. Por suerte o por desgracia, no se había equivocado de casa.

Ahora, gracias a lo que acababa de hacer, esos degenerados no volverían a dañar a nadie más. Nunca.


(Lee más o participa: http://www.goodreads.com/topic/show/1374288-ejercicio-de-escritura-01-el-calcet-n-rojo?order=a&page=3#comment_104220949)

martes, 8 de julio de 2014

Reseña - El cuarto jinete: destrucción masiva


Víctor Blázquez y su Cuarto Jinete vuelven a la carga en esta última entrega de la trilogía de zombies que, admito, fue mi iniciación en el género Z.

Hay pocas cosas que se puedan contar de esta novela sin spoilear los dos anteriores libros… y tampoco es necesario contar demasiado, porque seguramente todos los que hayáis leído El Cuarto Jinete y ECJ: Armagedón seguro que no necesitáis un empujón muy fuerte para adquirir este libro y finalizar la historia que comenzó en Castle Hill.

Sin embargo, una reseña debe contar cosas, y esta no va a ser menos.


Tras los eventos de Armagedón, todos esperábamos con avidez saber qué ocurriría en “ese” lugar donde se encontraban nuestros protagonistas… y claro, como no podía ser de otra forma, Blázquez nos empieza a hablar de otro grupo distinto, justo cuando la plaga comenzó a extenderse. Vale. Muy bien.

VICTOR BLAZQUEZSin embargo, tras unas cuantas páginas, lo cierto es que no podemos (ni queremos) separarnos de ellos. Un grupo variopinto que paulatinamente irá reduciéndose, por supuesto.

Como en los otros libros, seguiremos entrando en la acción de manos del peculiar narrador que el escritor ya nos mostró desde el inicio. A lo largo de sus páginas descubriremos que los buenos pueden no ser tan buenos, ni los malos tan malos. Bueno, algún malo sí que es más malo aún, para qué negarlo.

Zombies rápidos, relaciones tensas entre los protagonistas, disparos, mamporros, chapuzones y venganzas varias nos acompañaran durante la lectura, lo que garantiza la ausencia de aburrimiento (y mira que el libro no es que sea pequeño, precisamente).

La necesaria separación física del segundo y del tercer libro, pues hubiera llegado a ser un libro más grande que el de Petete, no oculta que en realidad ambos forman un solo conjunto; mientras El Cuarto Jinete tenía un final claro (aunque fuese abierto), ECJ: Armagedón nos dejaba con la miel en los labios… Y, por fin, podemos saborearla.

Podéis leer mi reseña de El Cuarto Jinete AQUÍ.

Podéis leer mi reseña de El Cuarto Jinete: Armagedón AQUÍ.

Y, por qué no, si queréis saber mi opinión sobre cómo se maneja el escritor en otros géneros, AQUÍ tenéis mi reseña de Orilla intranquila.